No te quiero, no te pienso, no te extraño, y no te preocupes, yo tampoco me lo creo.
Qué guapa estás cuando no te das por vencida. Cuando te quitas los miedos y te dejas llevar. Qué guapa estás cuando dejas atrás lo que pasó, para centrarte en lo que está pasando. Cuando te haces valer, y no dejas que te quieran menos de lo que mereces. Qué guapa estás cuando sueñas y sales ahí fuera a cumplir tus sueños. Cuando sabes que no existe nada imposible. Qué guapa estás cuando eres fuerte. Cuando te levantas después de cada caída, cuando cambias de piedra porque ésa ya está harta de ti. Y tú de ella. Qué guapa estás cuando aprendes, cuando sabes lo que vales, lo que mereces.
Y cuando me quieres también estás guapa.Pero es que, cuando te quieres a ti, estás que lo flipas.
Él siempre fue un cabezota desde el principio. Ella lo sacaba de quicio como nadie y le hacía ver el mundo de otra manera. Él no esperaba nada del juego que traía entre manos ni supo nunca cómo cada vez que ella lo miraba, cada vez que le regalaba una sonrisa, lo estaba cambiando. No tardó en sentir ma necesidad de protegerla. Intentó luchar contra ese sentimiento pero, para cuando reunió fuerzas suficientes ya era demasiado tarde.